El caso de las tarjetas black Caja Madrid y Bankia

El caso de las tarjetas Black funde en negro algunas prácticas desleales de la banca

El caso de las ‘tarjetas Black’, las tarjetas opacas de Bankia, es un escándalo vinculado a la banca española que revelaron diferentes medios de comunicación españoles en octubre de 2014, ahora en Septiembre de 2016 comienza este mediático juicio en el que se sentarán muchos ex altos cargos relacionados con la política y la entidad bancaria.

Las fuentes revelaron que la mayor parte de los consejeros de Caja Madrid, luego convertida en Bankia, habían utilizado tarjetas de crédito ‘Visa Black’ para sus gastos personales. Esas prácticas se habían desarrollado por lo menos durante la presidencia de los directores generales de la entidad Miguel Blesa y Rodrigo Rato.

Los cargos derivados de estas tarjetas black se valoraron en varios cientos de miles de euros y se efectuaron con cargo a cuentas de la entidad, unos pagos que, con toda probabilidad, se hicieron sin declarar a Hacienda. Este escándalo ha propiciado que muchos de esos cargos se pusieran en contacto con algunos de los mejores abogados de Madrid especializados en áreas de delitos económicos. Las Visa Black son el producto financiero más exclusivo de la firma y están reservadas a los titulares de grandes fortunas.

El caso de las tarjetas Black se destapó cuando algunos correos electrónicos de Miguel Blesa fueron publicados por el periódico digital El Diario.es algunas semanas antes. Los correos electrónicos -un total de 8.000 comunicaciones, fueron entregados por una fuente no identificada a un partido político, correos que fueron remitidos por Miguel Blesa entre 1996 y 2009. Tiempo en el que presidió Caja Madrid.

Edificio Caja Madrid Bankia

Las preferentes

Muchos de aquellos correos correspondían a los que, bajo secreto de sumario, estaban incluidos en los procedimientos judiciales tramitados por el juez Silva que investigaba las participaciones preferentes de Caja Madrid. Las participaciones en preferentes eran un producto de la entidad que el tiempo demostró como una calculada estafa de Caja Madrid. En los correos, Blesa llegaba a reírse del engaño a los clientes, argumentando incluso que ‘si no le gusta a los sindicatos, probablemente es un buen producto’, decía textualmente en uno de los correos.

Los correos en cuestión fueron remitidos por el presidente de Caja Madrid y sus destinatarios eran políticos y empresarios españoles relevantes. En ellos, se ponía de manifiesto las mediaciones del presidente de Caja Madrid en transacciones comerciales como las de la fusión de Iberia con British Airways, en las que Blesa evitó que la compañía española fuera adquirida por un grupo de empresarios nacionales. O cuando intermedió favorablemente en acuerdos hipotecarios con el ex ministro Barrionuevo o en el caso de un familiar de la por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Los correos revelaron también los comentarios que Miguel Blesa hizo con sus compañeros a vueltas de la vida de lujo que llevaba en aquel momento, en la que menudeaban viajes alrededor del mundo, cacerías, estancias en hoteles de máxima categoría, su apetencia por los vinos exclusivos o la adquisición de vehículos de alta gama.

Un correo electrónico ofreció a la opinión pública también una imagen diferente del ex presidente José María Aznar. En él, su hijo, José María Aznar Botella recriminaba a Blesa por no participar en los negocios millonarios de su padre, inquiriéndole sobre lo mucho que le debía a su progenitor.

El correo clave

El correo electrónico que reveló el alcance del caso fue redactado el primero de septiembre de 2009, justo en el momento en el que se procedía a un relevo en el consejo de administración de Caja Madrid.

En ese momento, el secretario Enrique de la Torre dejaba paso a Jesús Rodrigo. En ese email, el secretario saliente informaba al nuevo responsable de cada una de las remuneraciones que debía recibir y que eran correspondientes con su cargo.

La letra del correo electrónico decía que los miembros de la Comisión de Control, tal y como estipulaba una norma interna de Caja Madrid, no podían pertenecer a otros consejos de entidades filiales o que estuvieran participadas por Caja Madrid. Por esa razón, esos cargos debían recibir dietas por cada una de las reuniones de la Comisión, a razón de 1.350 euros brutos.

Por otro lado, se le informaba también que esos representantes podían disfrutar de una tarjeta Visa especial, para gastos de representación, de tipo Black, que, para efectos fiscales y, como gastos, podía cubrir hasta 25.000 euros anuales, que tendrían una cobertura del doble, de 50.000 euros, en el caso del presidente de Caja Madrid.

En el momento, el caso del uso indebido de las tarjetas Visa Black no pudo judicializarse en tanto que la fuente que había revelado los correos lo había hecho anónimamente. No podían ser empleados como prueba en un juicio. No obstante, el presidente de Bankia, Ignacio Gorigolzarri, tomó la iniciativa de abrir una investigación interna y efectuó una auditoría sobre las tarjetas.

Gastos ocultos

La auditoría de Bankia concluyó en octubre de 2014. En el examen de los hechos, se determinó que la mayor parte de los 86 consejeros de la entidad habían efectuado gastos particulares con las tarjetas Black durante el tiempo en que fueron miembros del consejo de administración de Caja Madrid y Bankia.

Los cargos sobre las cuentas de la entidad, primero en Caja Madrid y luego en Bankia (hasta 2011) bajo la presidencia de Rodrigo Rato, se cargaban en una cuenta especial de la entidad, una cuenta de quebrantos, pensada para sufragar gastos no previstos asociados a indemnizaciones a clientes, a robos o a errores informáticos. Por esa razón, los gastos de las tarjetas Black no fueron reflejados en ningún momento en ninguna de las auditorías realizadas sobre las cuentas de Caja Madrid y de Bankia.

Concluida la auditoría, Bankia entregó al FROB, su principal accionista, los resultados de la investigación que, a su vez, los puso en conocimiento de la fiscalía que abrió finalmente diligencias sobre el asunto.

A finales del mes de enero de 2015, Fernando Andreu, juez de la Audiencia Nacional, imputó a 78 de los 86 consejeros y antiguos directivos de Caja Madrid con los cargos de apropiación indebida y otros delitos por administración desleal. Sólo ocho de los antiguos consejeros de Caja Madrid y Bankia decidieron motu propio no hacer uso de los fondos de las tarjetas Black o devolverlas.

El caso de las tarjetas Black fundió a negro algunas de las prácticas más innobles y desleales de la banca española.